sábado, 1 de octubre de 2011

Experiencias traumáticas


Cuando tienes experiencias de este tipo los astros se alinean con los planetas y el día amanece oscuro, nublado y feo. (Para hacértelo más fácil)

A la que en principio iba a ser mi primera experiencia traumática –que se convertiría sin saberlo en la segunda- llegué tarde. Me había levantado con tiempo para no estresarme pero seguí la misma táctica de siempre: Retrasar el momento apurando el tiempo al máximo. Al final salí de mi casa corriando –entre corriendo y andando- y en mitad del camino me topé con una inesperada experiencia traumática (la nº1): un señor mayor en mitad de la acera de espaldas a mí. Estaba en una extraña pose. Quieto, mirando al suelo, con los brazos extendidos hacia abajo y las manos escondidas. Por un momento me autodenominé “malpensada” hasta que vi y oí un chorrito intermitente que salía de su pantalón y caía en el suelo rebotando en los surquitos de los adoquines.

...

No tengo más palabras que dedicarle a este señor mayor. Algunas experiencias es mejor dejarlas atrás y no volver a mirar... y eso fue lo que hice.

En pocos minutos llegué a mi experiencia traumática nº 2. Después de esperar 30 min en la sala de espera, entra una chica vestida de blanco con mascarilla azul y me dice: ¿Marta Fernández? (tono de llamada en cualquier sala de espera de habla pacense).
Me senté en la silla ortopédica y vino un amable joven que apretó un botón y me dejó totalmente tumbada en la silla. Después de esto sólo vienen escenas de película: una luz sobre mí, muchas caras mirándome desde arriba y muchos cacharros con ruidos muy poco amables dentro de mi boca. Ah! y un poquito de dolor!!! Vamos, lo que viene siendo ir al dentista de toda la vida. Después de que otra señora dentista me dijera que tuviera cuidado con las encías porque me las estaba cargando por lavarme los dientes muy fuerte y eso no tenía solución!! (estoy traumatizada con esto)... me fui al mostrador a pasar la tarjetita. Al escuchar que la señora de delante tenía que pagar 8.000 euros por 21 extracciones, 21 implantes, 2 coronas.... me entraron ganas de salir corriendo pero lo mío fue una cantidad razonable.

Me fui para casa tapándome la boca porque ella iba a su bola y yo a la mía –cosas de la anestesia-. Y dejé que pasara el día esperando a dos experiencias traumáticas más que es mejor no contar porque además, al final, no fueron tan traumáticas. ;)


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